Crítica: Gran Torino
Resulta agradable ir al cine y disfrutar de una película sencilla que consiga llegar tanto a los espectodoras. Gran Torino, la última película de Clint Eastwood, es toda una sorpresa. Quizá nos encontremos ante la película más íntima de este gran director que nos ha regalado estos últimos años con gran cine, sobre todo Mystic River y Million Dollar Baby. En El intercambio, encontrábamos una película bien hecha, y una historia también sencilla que nos llegaba a medias, pero que a muchos espectadores logró emocionar (no es mi caso). En cambio, en Gran Torino si que llega a emocionar. Un personaje que desde el principio empatiza con el espectador, con un carácter rudo y egoísta, contrario a la familia, las personas de distintas raza, los curas y cualquier aspecto que quede lejos de su cuadriculada forma de pensar. La muerte de su mujer y los acontecimientos del barrio, le harán evolucionar de forma inesperada.
Después de que haya pasado la etapa de premios, parece casi un despropósito que hayan olvidado esta gran película, muy superior a otras que estuvieron en primera línea de parrilla. Desde Crash, de Paul Haggis, una película no había conseguido reflejar tan bien la difícil convivencia interracial que existe en muchas zonas de USA. Si Crash era un puzzle de diversas piezas y casos concretos, que conectaban en una idea, Gran Torino nos ofrece un relato sobre la amistad, que supera la edad, las creencias, el pasado y tus propios principios. Una película muy humana, y con algunas dosis de humor (yo la vi en VOS, y la verdad es que las confusiones idiomáticas dan mucho juego).
Por otra parte, Gran Torino es una película sobre la familia. La incomunicación que mantiene el protagonista con sus hijos, sucede en muchas familias (en este sentido recomiendo La familia Savages, que me gustó mucho), y en algunos momentos de redención con el personaje del cura, salen a relucir como preocupaciones propias. Sinceramente, no sé que esperaba ver en esta película, pero rompió mis esquemas y me dejó un gran sabor de boca, os la recomiendo. Le pongo un 8 de 10.
estoy deseando verla!
pero después de leerte, todavía más!
de repente descubrimos un Clint Eastwood tan humano… tan sensible… tan contrario a la imagen que mucha gente tiene de él! Me encanta!
Comment by Mireia — April 17, 2009 @ 11:45 am