Son muchas las películas que se han nutrido de la II Guerra Mundial para contarnos pequeñas historias más desapercibidas. Sin duda, el fenómeno nazi provocó muchos subdramas en diversas regiones, que no han tenido cabido en nuestra memoria histórica. En Resistencia de Eduard Zwick, descubrimos las penurias que pasaron los judíos en Bielorrusia, y el caso concreto de una familia, los bielski, que huyeron hacia el bosque con cientos de personas, para combatir contra una muerte segura.
El cine Eduard Zwick está caracterizado por su diversidad, y por escoger pequeñas grandes historias: desde la oriental El último samuria, el dramón Leyendas de pasión o la africanizada Diamante de Sangre. En esta ocasión, el principal fallo de la película es la falta de emoción, y de acción, en una película bien resuelta, pero que no deja la huella de las grandes películas, que consiguen tenernos en vilo durante todo el metraje.
En el apartado actoral, destacar las actuaciones de un reparto muy acertado, sobre todo el personaje de Liev Schreiber y de Jamie Bell (un Billy Elliot ya muy crecidito). El peso dramático de la película cae en gran parte en su personaje principal, interpretado por Daniel Craig, que consigue sacar adelante un personaje difícil, pero sin brillar demasiado.
Destacar sobre todo la ambientación y el maquillaje de la película que nos identifica rapidamente con el sufrimiento del pueblo judío, además acompañado por una banda sonora de James Newton Howard impecable que empatiza en cada momento y que ya ha sido reconocida con la nominación al Oscar.
Le pongo un 6 de 10