Critica: Australia
Después de ver las poco más de dos horas y media de Australia, el último y esperado film de Baz Luhrmann, hay una mezcla de sensaciones. La gran mayoría son positivas: excelente escenografía, banda sonora, película entretenida y una pareja con química. En la parte negativa, nos encontramos un guión que quiere condensar demasiada información, un film que mezcla muchos géneros, dejando algunos momentos de desconcierto, de un quiero y no puedo.
El film comienza de un modo impecable, y te sumerge en la historia en seguida. El primer acto, está caracterizado por el abundante uso de elementos cómicos que ganan al espectador, y que consiguen la empatía con los dos protagonistas. Los dos actores, tanto Nicole Kidman, como Hught Jackman, consiguen bordar muy bien sus papeles, y lograr, sobre todo en la primera parte de la película una química excelente.
Porque, al fin y al cabo, la película tiene dos partes. Una primera hora y media muy bien construida, con comedia, romance y drama, aunque quizá parezca demasiado feliz, al fin y al cabo. En la segunda parte, cuando se mete más de lleno en la guerra, la química de los dos protagonistas se desvanece, y la película aún entreteniendo mucho, se pierde por completo, y el espectador empieza a perder el interés.
En el aspecto interpretativo destacaría al villano David Wenham, más conocido por participar en la trilogía del Señor de los Anillos, y al niño mestizo Nulah, que es el gran motor de la película. Un film que abarca: una historia de amor, la historia de Australia, los problemas de los aborígenes y los mestizos y las consecuencia de la Guerra Fría que también sufrió este país, tan desconocido para nosotros.
En resumen, considero que es una película recomendable, y que lejos de ser brillante (como se pretendió desde que se concibió su preproducción), está muy por encima del aprobado. Antes de verla, me sorprendía mucho que se hubiera quedado fuera de las nominaciones de los premios, y ahora con otra perspectiva, puedo entender que se le haya castigado no haber llegado a las altas expectativas que se suponían del director de la brillante Moulin Rouge.
Le pongo un 7 de 10